Super lógico
Se observa todo nítido y con cierta sencillez, como si nada hubiera pasado y mi puerta nunca haya recibido algún golpe.
Capaz como si no existieras, o acaso no existís.
Y "fumándome" un olvido tras otro, mirando a la gente y no lo oculto.
Confiando en la espontaneidad, y sabiendo que cualquier palabra es relativa...todo parece estar mejor.
A tu cuenta
No sé como presentarme, cómo decirte quien soy o qué no soy. No puedo mentirte, no sé que simulacro te gustaría escuchar.
En definitiva, no tengo la más mínima idea que palabras son las adecuadas para entrar en tus oídos y desembarcar en la oscuridad de tu sonrisa. No sé. Nunca fui bueno en este arte de mentir mirando a los ojos y reír cuando llueve en invierno.
Sólo puedo decirte la verdad, a veces. Y una de esas verdades es tan simple y evidente que te dará vergüenza ajena escucharla: estoy detrás de tu puerta, espiando por alguna rendija tu futuro y no quisiera ser molestia tocando el timbre.
Y peor aún, tengo claro que probablemente nunca me vas a abrir. Lo entiendo, y hasta lo comparto. Yo tampoco me abriría. Si en caso de que esa fuera tu elección, sabia por cierto, no me queda más que escribir en tu puerta con una llave, ya gastada, tres deseos a tu cuenta que espero que leas algún día; cuando yo ya esté tan lejos, ya me vas a extrañar...
No me hables de la vida ni la muerte. De tu buena o mala suerte, si es aire o es nada, si tu paciencia es larga o corta, hoy francamente no me importa.
Si tus desdichas son enormes, si tu fuego se consume, si Dios no te quiere, hoy no me hables.
Que si el cielo está gris debería estar celeste, si es celeste, ¿porqué no llueve?.
Dejame solo, dejame consumirme hasta llegar al vacío, no me toques, no me hables.
Quiero seguir así de pelotudo, quiero no terminar nada, quiero volverme un poco más loco, morir, pero no volver a morir por lo mismo...