Menos mal


Los días son tan largos ya…no sé si es tu ausencia o la lluvia, el reloj da menos vueltas que vos. La lámpara amarilla por demás se fusiona con los ojos verdes, y todo queda azul, azul triste.
Mi mano me pide permiso para agarrar el teléfono y llamarte, mi boca pide permiso para hablarte o en su defecto besarte (mucho), de adentro mío, quien sabe donde sale ese "no" tan áspero. ¿Quién te llevará a tu casa esta noche?...

Seguimos jugando como niños a esta "Guerra Fría", perdiendo de vista nuestros intereses, jugando a quién quiere menos a quién (antes era quien quería "más" a quién, sí antes éramos más felices), es un aire viciado, viciado de nada, de dudas o de vos. Ya casi no podes levantarte y mis brazos me piden permiso para abrazarte (fuerte), pero ese maldito "no" se entrometió de vuelta. Te pedí por única vez favores para los dos, deseos de tranquilidad y de notas armónicas en nuestros silencios, no cumpliste ni una palabra. A propósito claro.

Vos, el "no" y yo, no nos llevamos bien, así que el tiempo me guiña el ojo y me invita a irme. Mi corazón me pide permiso para quedarse...yo (iluso) esperando el "no" e irnos (mi corazón y yo), escucho un "hace lo que sientas", como desearía haber tenido un espejo en ese momento para ver mi expresión. Recuerdo esos segundos en el que me dejó, como saltó hacia vos dejando mi pecho, como te besó, como te abrazó. Mis brazos se cayeron de derrota, mis labios se cerraron de celos y me fui, con el tiempo en el bolsillo del pantalón, ese bolsillo agujereado...Y así te quedaste con mi corazón, sin quererlo.
Sentado en un cantero aceptable, solo pienso..."vos también estabas verde". Y me entrego al Mundo con una sonrisa, que pide ser alegre..."no".

Sería una buena ocasión (quizás la única) de sacarte de adentro, de ese lugar que no conozco ni ubico, de "allá", gritar tu nombre contra el viento, que éste se quiebre, que me quiebre yo y que se libre la energía que no gastamos, sería muy acorde… No creo que el cantero se enoje, que vos te des cuenta o que yo me arrepiente. Sería apropiado, necesario, inútil capaz, hermoso, necesario...Ya lo veo brazos, abiertos garganta roja, mi alma escapándose por mi piel, todo del mismo azul, mi grito rompiendo la armonía, tu nombre rompiendo las paredes, la ciudad se caería y no me importaría, ya te hubiera sacado de mí.

Ese estúpido "no" (de vuelta) y mi propia estupidez; no tendremos perdón de Dios. Menos mal (sic) que no tengo corazón ya...

El nuevo mundo


Yo era un tipo callado, que pretendía tomar de este mundo muchos sueños prestados y, me envuelvo en las cosas que hicimos en tiempos pasados de unos cantos extraños, como escritos robados. Artesano olvidado que, ahora, forja esperanzas y parece ser este su último paso. Y una voz que resuena en su mente se pasea por en medio del lago, ya está algo cansado.
Me sacudo del miedo y canto alegremente, y me acerco a las manos de unas sonrisas que quieren bailar, me balancea el viento muy dulcemente y me invita en sus brazos danzar. Quisiera ser ese artesano y reír, ser narrador con alma de héroe. Quisiera ser un mago y seguir forjando un cuento que muere en tu fantasía, en este cuento solo existe alegría.
Camino a paso de barro, entre los cantos que cuentan los ruegos del último santo, en los inicios de gestos infantes anteriores al llanto, que abrazaban tu risa y un rubor en la brisa. Ya que volábamos juntos, como cometas que surcan el cielo acariciando su encanto, ahora escribo (misteriosamente, muy hábilmente) a fuerza de copias como un roba cantos.
Escudriño el destino, que estanca la vida en su propia mente; entono el último canto, que habla de sueños que nadan ausentes. Quiero ser ese azul caballero, un príncipe con corazón de gigante, quiero ser artesano y seguir creando una esperanza llameante y una copla en contra de tanto llanto sedante...
Yo era un joven calmado que esperaba escribirte, desde esta tierra, un poema encantado, internándome hasta en tu orilla, en la que extrañamente hoy, quieres estar sola y estar muy silenciosa. Y hasta pareces dormida, en recuerdos que guardan los sueños desde la orilla, y temo que ya no despiertes y te envuelvas eterna en ausencia, en la crudeza de la demencia.
Nunca más se quebró la esperanza, la alegría hoy colma mis versos, ya no me preocupa hallarme en busca de los más tiernos besos. Hoy reafirmo mis rimas pasadas que narran la historia de tu fuerza en las flamas, quiero ser el poema que aún se acurruca en tu calma.
Ahora se hallan nuestras vistas, para cazar esperanzas en melodías de tardes inciertas y que la ternura se asome hasta tu puerta. Renuncia de una vez a esa ausencia, la dulzura se cuela por esa rendija entreabierta y te invita a soñar.
Estando cerca de tu casa, yo quiero estar a tu lado en estas horas tan bellas, y al fin entrar y cenar contigo a la luz de las velas, dejando este mundo y acariciando el nuevo mundo.

El simple hecho de moverse


Viajar para escapar, o quizás solo por el simple hecho de moverse. Un ómnibus para evitar manejar, el lado de la ventanilla por suerte.
Atrás había dejado recuerdos, momentos y tiempo, mucho tiempo. Veía el largo e interminable campo como si nunca lo hubiese visto, cada animal que veía lo hacía sentir menos solo, mientras se apretaba bastante fuerte el pulgar derecho con la mano izquierda.
Varias veces se sorprendía riéndose solo, disimulaba y se ruborizaba con suma elegancia. Su compañero de asiento, un jubilado que viajaba por placer, o por el simple hecho de moverse también, apenas sabía de su existir.

Él se perdía en la ventana, como si fuera su único mundo. Parecía que fuera y viniera a través del vidrio tembloroso y grueso, lo traspasaba una y otra vez con esa mirada, oscura, espesa, casi preciosa. También notaba su casi invisible reflejo. Era él y la ventana, dejando al resto del ómnibus reducido a materiales de adorno.
Así viajaba, así miraba, hasta que se durmió. Apoyando su cabeza en el vidrio, como si fuera una nube. Una mueca que parecía ser alegre y divertida, decía bastante tímidamente que mientras viva, nunca la iba a poder olvidar (del todo).
Sabiendo que alguna vez se encontraron y pasó lo que pasó, por el simple hecho de moverse.

Y el corazón se me sale de putas para festejar.

PA- Ciencia.




Soy una paciencia. Como paciencia pienso, con mi actitud de paciencia te espero. A lo largo y profundo del tiempo, a lo ancho del lugar. No hay vacío existencial que tu vida no pueda llenar.
Como paciencia existo, invisible para apurados, común para pacientes, anormal para los locos. Y en la paciencia está la incertidumbre de la confianza. Las horas son el mejor disfraz para nuestros miedos.

Ir y venir. Paciencia deambulante, paciencia inquieta. Es recordarte y hacer una triste morisqueta. ¿Dónde quedó lo mejor que tenía para dar?, ¿quién me lo sacó?, ¿donde lo escondí?. Como paciencia pienso que es solo cuestión de tiempo. Espero el timbre del recreo, como paciencia te veo.

Asomándote varias veces, te me hacés irresistible. Como paciencia te deseo. Es dejar pasar la vida para que otro la agarre, una generosidad masoquista. Destruirse como paciencia.
No caminé tanto para volver, como paciencia creo en milagros. Sentado bajo tu sombra, viendo las sonrisas escurrirse en el berdín de la vereda. Como paciencia te extraño. Como paciencia te grito... callado.

El muro que crece entre ambos. Como paciencia te amo. Como paciencia te olvido. Como paciencia me miento.