Alas de fuego

Surcando los cielos huyó del edén, batiendo sus alas de fuego burló los caminos de la tentación y, ahora, su fuego es eterno; la magia marcó su destino al volar y resurgió de sus cenizas. Poeta del aire con alma inmortal que nunca debió despegar, aunque la noche lo pueda atrapar y reine la oscuridad, un nuevo día su vuelo traerá; y el fuego de nuevo arderá.
Subiendo a lo alto su llama encendió, robando la furia del viento buscó la semilla de la tempestad, y de su fuerza él fue dueño. Su llama brilló más allá de la Tierra y el cielo se unió con su fuego, la magia burló su anhelada virtud que nunca se pudo alcanzar, aunque la noche lo pueda atrapar y reine la oscuridad, un nuevo día su vuelo traerá; y el fuego de nuevo arderá.
Alas de fuego, de tus cenizas resurgirás, arriba, en el cielo. Vuela tu llama inmortal. Alas de fuego, dueño del viento y la tempestad, aunque la noche te atrape, tu fuego siempre arderá...

Souvenir

Esta tristeza,
tan mía,
pero tan tuya
que estoy ofreciendo.
Esta paloma herida
que ninguno quiere sostener,
que nadie quiere alimentar,
y que cada vez
se acostumbra más
a la palma de mi mano.
Qué hacer con esta tristeza
que me regalaste entre noches
sin amaneceres
y borracheras sin alcohol.

Entonces amor,
desde tu ausencia sin exilios
y tus discursos sin memoria
no me ayudarás a saber
qué me queda puro,
qué hay dentro de mí
que no te nombre,
si hasta esta tristeza
que es tan mía,
es tuya.

Freno de mano

En estos días en lo que todo se presenta lento y el tiempo parece dado por cuenta gotas, donde el sol no baja nunca y el minutero necesita aceite. En estos días donde todo parece accesorio e inútil, donde parece que todo pasa sin ningún filtro desde los sentidos al tacho de la basura de lo no reciclable. Pero no es así.
Capaz en estos momentos uno se da cuenta como son las cosas, como con los sentidos alertas uno absorbe y entiende todo sin intermediarios. Sin carteles, flechas o subrayados. Uno entiende y saca al humano que tenia guardado y no tiene miedo de humedecer los ojos ni de abrazarse. Uno piensa por si solo. La realidad se muestra joven y fresca pero es la de siempre, las estrategias se ven, los protocolos con cada vez menos aceptación quedan ridiculizados y hasta las costumbres tan absorbidas se ponen en tela de juicio.

Nos hacemos tan humanos que no nos reconocemos. Pero nos queremos tanto.

Siempre es el mismo momento

Las noches son lugares comunes
cuando te extraño.
Siempre termino en el mismo lugar,
dando vueltas,
buscando las esquinas de este círculo vicioso.
Capaz me acostumbre tanto
que ni cuanta me de,
es que son tan comunes
las noches en las que te extraño.

Si algún día por alguna razón
dejara de sentirte así,
demasiado ausente,
será porque me acostumbré a vivir con ello,
como acostumbrarse al invierno, al verano,
a las filas, a ser un idiota.

Super lógico

Asomado en la ventana. Con el torso desnudo y más en la calle que en mi cuarto veo a la ciudad vivir.
Se observa todo nítido y con cierta sencillez, como si nada hubiera pasado y mi puerta nunca haya recibido algún golpe.
Capaz como si no existieras, o acaso no existís.
Y "fumándome" un olvido tras otro, mirando a la gente y no lo oculto.
Confiando en la espontaneidad, y sabiendo que cualquier palabra es relativa...
todo parece estar mejor.

A tu cuenta

No sé como presentarme, cómo decirte quien soy o qué no soy. No puedo mentirte, no sé que simulacro te gustaría escuchar.

En definitiva, no tengo la más mínima idea que palabras son las adecuadas para entrar en tus oídos y desembarcar en la oscuridad de tu sonrisa. No sé. Nunca fui bueno en este arte de mentir mirando a los ojos y reír cuando llueve en invierno.

Sólo puedo decirte la verdad, a veces. Y una de esas verdades es tan simple y evidente que te dará vergüenza ajena escucharla: estoy detrás de tu puerta, espiando por alguna rendija tu futuro y no quisiera ser molestia tocando el timbre.

Y peor aún, tengo claro que probablemente nunca me vas a abrir. Lo entiendo, y hasta lo comparto. Yo tampoco me abriría. Si en caso de que esa fuera tu elección, sabia por cierto, no me queda más que escribir en tu puerta con una llave, ya gastada, tres deseos a tu cuenta que espero que leas algún día; cuando yo ya esté tan lejos, ya me vas a extrañar...

No me hables de la vida ni la muerte. De tu buena o mala suerte, si es aire o es nada, si tu paciencia es larga o corta, hoy francamente no me importa.
Si tus desdichas son enormes, si tu fuego se consume, si Dios no te quiere, hoy no me hables.
Que si el cielo está gris debería estar celeste, si es celeste, ¿porqué no llueve?.

Dejame solo, dejame consumirme hasta llegar al vacío, no me toques,
no me hables.

Quiero seguir así de pelotudo, quiero no terminar nada, quiero volverme un poco más loco, morir, pero no volver a morir por lo mismo...

Camino

El frío le dibujaba una sonrisa de humo en la cara, las manos iban y volvían de los calientes bolsillos, cada paso tenía que ser "conciente y seguro" para que no se caiga su alma por ahí. Podía decir que sí, hoy sí es domingo.
Las nubes pasaban veloces por su cabeza, no tanto como las ideas, su mente estaba en blanco, un blanco gastado y aburrido, en una tontera caprichosa, ¿en qué mas podía pensar?

La onda verde de los semáforos lo invitaba a frenar, el aire le aconsejaba en qué dudar, y unos problemas más para completar la ecuación, capaz al final de todo…ella tenía razón.

Su caminata seguía sin rumbo ni beneficio, seguía más lejos de lo que su amor había llegado, alguna mirada compasiva y cariñosa le hacía volver a latir su tembloroso impulso. Los cigarrillos se gastaban como las suelas de sus zapatos (o más rápido), como se gastó aquella vez la ilusión de abrazarla en serio.

Pero, ¿porqué decirle que pare de caminar?, es lo único que sabe hacer. Nadie lo frena, nadie lo invita a su casa a dormir o comer, “es mejor que siga caminando hasta el próximo barrio, mirá si es uno de esos locos” decían en el pueblo que lo recibía, y él cegado como un caballo, o como un enamorado, siguió con Luna y Sol, sin nadie alrededor.

Y así siguió, sin contentar a nadie más, y ninguno lo miró, se fue la atención de él, y siguió. -¿Para qué parar?
Aún recordaba cuando en sus oídos se inmortalizaron sus dulces palabras en un
“nunca te voy a dejar”, ese momento en el que abrió las puertas para que entre, bajo la condición de que nunca – bajo ningún aspecto - ingrese en su alma, promesa, como tantas otras, que ella no cumplió. Y es demasiado decir que sin ella no sabe vivir, es poco decir que su vida es y será lo que no fué.

Mientras una lágrima refrescaba su rostro el siguió, hasta que el Mundo lo paró, y el tiempo sin dar explicación de nuestra mente lo borró, aunque en esas manos gastadas mi pasado se forjó.

Delirio de angustia existencial

Ya todo es inútil por lo visto.


No me voy a gastar más en vos, me estás consumiendo día a día.
Cómo negar que te amé (aunque suene tan cliché), ya no sé que mas hacer...

Las cornisas me guiñan amigablemente, el cielo se ennegrece con tu mirar. No te gastaste en preguntarme como estaba, si algo me pasaba. Ahora es fácil llorar con un ser menos, ya me podes echar la culpa libremente (aunque ya me echaste esa culpa), y sin culpa alguna.

Solo te robaré un poco más de tiempo con ese papelerío de defunción, algún que otro peso para el resto, y así por fin te habrás quitado este peso de encima. ¿O tampoco lo harías por mí?

Un último trago aco
mpaña tu recuerdo en mi mente. Y así como se acabó el alcohol de este vaso, se acabó mi amor por vos.

Solo tienes que cerrar la caja y quemar los recuerdos de eso que nunca llego a ser... ¿O tampoco lo harías por mí?





(Solo, con amigos...asi estoy mejor).

No, no es

Por favor entende, esto no es un adiós, es un no puedo estar contigo. Es cuando la ruta choca contra el océano, levantándose todo a mi alrededor y, ahora, estoy apenas respirando; tus mil caras eleligieron ignorarme.

Maldeciré a mis enemigos por siempre, cortemos nuestras muñecas e incendiemos algo hermoso; esta desesperación me deja lleno de alegría, con luces desvanecedoras que nos conducen más allá de las mentiras que destruimos.

Te escuche llorar, yo, por lo menos, lloro con una intención; pero mis manos están atadas y me empujan al profundo final. Te escuche hablar pero hablar es malo, y mi boca esta llena de sangre por tratar de no hablar.

Solo busca una excusa y alguien para que te crea; y por confiar en vos, la mayoría de las veces, quede vacío con la necesidad.

Me voy pudriendo donde caigo, estoy muerto por malas intenciones, sofocado y embalsamado. Todos nuestros sueños no fueron hechos efectivos. Juraste que no me perderías, luego perdiste tu cerebro, haces sonidos que se sienten como el dolor.

Por favor entende, esto no es un adiós, es un no puedo estar contigo...

Ella y El

Ella: hermosa, inconstante, indecisa, ciclotímica, princesa. Demasiado para este mundo, demasiada belleza para ese cuerpo, o para ese cerebro. Era común confundirla con el Sol, y ahí todos decían: “el Sol es el Sol, pero ella es más hermosa”. Capaz exagerado, o no, para mi gusto.
Ella así de linda, podía destruirte y destruir todo a su paso y a tu alrededor, pero que te importaba, si ella era más linda que el Sol. Eso sí, también quema más rápido.

Era una leyenda viviente, todos las que la conocían no podían evitar hablar de ella, recordarla, y si eran muy desdichados, enamorarse. Famosa por historias absurdas, crueles, pero como ya se ha dicho, era más hermosa que el Sol, y se le perdonaba todo.
Algunos ya totalmente desquiciados por el aura de esta mujer, decidían dejar al lado todo su orgullo, moral y principios, convirtiéndose en las mierdas más mierdas de la sociedad, algunos se daban cuenta a tiempo, pero ya era tarde, solo recibían la espalda de los demás.
Tanto era el resplandor que te hacía olvidar de tus seres queridos, los que, al contrario que ella, estaban siempre a tu lado, pero uno muy iluso siempre quería ir más allá, sin darse cuenta que años después se lamentarían enormemente de eso.

Siempre que alguien miraba al cielo se acordaba de ella, y volvían a tenerla presente en charlas y algunos más discretos en sus pensamientos.
Esa princesa humilde y a la vez déspota nunca midió el peso de sus decisiones, nunca pensó las consecuencias (como se mencionó antes…demasiada belleza para ese cerebro), y eso fue, quizás lo que la llevó al derrumbe, a la mediocridad, a su eclipse. Pocos ya cansados por repetición dejaron de adorarla, y esos pocos fueron contagiando a más, hasta que quedaron algunos nomás bajo sus encantos. Ella indignada decidió alejarse tras las nubes de la ciudad.
Un día confuso de repente vino a mi memoria, y lo único que pude decir fue…
“El Sol es el Sol, pero ella es y seguirá siendo por siempre más hermosa”

Algunos dicen que la han vuelto a ver, más brillante que nunca y totalmente cambiada. Yo solo cruzo los dedos para que no se cruce en mi camino.





Él: indeciso, miedoso, algo tímido, triste. Vivía camuflado entre todos y pocos notaban su existencia y muy pocos le daban real importancia a la misma. Solía ser útil en ciertos casos, cuando la gente tenia problemas era muy común que los recarguen sobre él… “qué le hace una mancha más al tigre”. Escasas veces servía para algo más.

Abatido por la vida él había olvidado de sonreír y ser feliz, ya eran muchas cosas las que le pasaron y alguien tan frágil no podía para tanto. Era muy triste ver cuando nadie lo escuchaba, incluso los mismos que siempre recaían en él.
Él, a pesar de todo y toda su fragilidad, siguió para adelante como uno más, totalmente carente de ego o narcisismo, dejando atrás problemas causados por la sociedad hermosa de este mundo precioso. Parecía tenerlo todo en un cierto control, soportaba todo y nunca se le vio caer una lágrima de los ojos, nunca pedía ayuda innecesaria ni cargaba con sus problemas a otras personas, seguía manteniendo sus principios a pesar de todo, para resumir.

Hasta que un día el bendito amor se cruzó en su camino, totalmente cegado por ella empezó a ver la vida con otros colores, otros gustos, a sentirse con un poco más de suerte, a ser feliz. Pero le duró poco tanto festín, poco a poco se dio cuenta que no era para él, sino para varios, contuvo el aliento y trató de disimular su corazón roto, mantuvo la entereza física por lo menos, esas “mariposas” que sentía se transformaron en malestares intensos y muy molestos, las lágrimas que nunca se le caían empezaban a fugarse una por una muy esporádicamente, sin duda había sufrido un cambio, pero no mejor ni nada parecido.
Cuándo por fin estaba saliendo de ese pozo emocional, sufrió el golpe más cruel que le pudiera preparar el destino, provocando que su alma hiciera juego con su corazón…ambos rotos. Este golpe mucho más importante que los demás aumentó su vacío interno.
Para su desdicha ese golpe lo hizo recurrir al pozo emocional anterior, que por muy iluso le provocó las mismas heridas que antes y mucho más. Apenas podía sostenerse en pié, le costaba no acordarse de lo malo, le dolía tan escasas manos ofreciéndole ayuda. Le dolía vivir.

Tras varias depresiones y altibajos, una noche extraña (que debía ser festiva) lo encontró con la idea del final anticipado y auto-producido, lo meditó varias veces y algo en él se negaba a hacerlo, y así fue, no lo hizo, seguía teniendo principios a pesar de todo y nunca fue tan cobarde para un final así…
Siguió estando donde estaba, tragándose sus broncas, sus tristezas, en busca del bien ajeno, si lo consiguió o no, no lo sé, pero hizo todo lo que estaba a su alcance para hacer feliz a muchos y hacerse por lo menos un poquito alegre a él también.

Algunos dicen que ella se cruzó en su camino.

Para robarle una sonrisa a la vida...

En estos días las pocas ganas que tengo de escribir me llevan (irremediablemente) a robarle una sonrisa a la vida, para (intentar/lograr) alegrar mi vida y, por que no, hacer esto mismo con tu vida, si estas pasando por un momento difícil.

Lo dejo en sus manos...



Mensaje del Ministerio de Educación:





Traduciendo canciones en ingles:





Luis Almirante Brown - Artaud para millones:





Micky Vainilla - Ser diferente:





Tecnicas personalizadas de enseñanza musical:

El Genio no me concedió tres deseos.

Decir que me estás volviendo loco, es exagerado...aunque no debo estar muy lejos de la locura.
Creerlo así, es mentiroso, porque (parece que) loco nací.
Que nuestros sentimientos queden para la historia, y que no se reduzcan a cenizas.
Brindemos por cada momento vivido y lloremos por cada palabra que el tiempo no nos dejó decir.

Que me aplaste algún Dios cada vez que no te diga "Te amo".

Que me aplaste peor, con la mayor pena, cuando no te lo demuestre.
Compartamos el mismo aire y el tiempo. El mismo amor eterno.
Tiremos los relojes a la basura, marquemos nuestro propio tiempo.

Escribamos con besos lo que sentimos.
Desconectemos el teléfono y llamémonos con los ojos.
Que tus pies pisen los míos. Que tus ojos miren los míos.
Que lo nuestro no tenga límites y que, al fin y al cabo, no sean palabras mudas.

Usted se encuentra aquí ↓

Ya solté todo y espero lentamente que el tiempo y la distancia aumenten. Insensible y volátil floto entre los recuerdos y las censuras de la gente. Estoy en cada palabra no dicha y cada beso guardado, en cada gesto escondido y en un ramo de imposibles. Me escabullo entre las comodidades y los temores de todos. En esa quietud tan simple y moderna que nos arrastra hacia el más-acá. Respiro en cada movimiento anárquico de ojos, los únicos valientes que quedan, y vuelvo a la función de dimes y diretes y papas fritas y gaseosas. Bailo fuera de ritmo en una feria de idiotas a oscuras y en un silencio aturdidor. Estoy tan lejos de todo y tan en el medio. Soy un cigarrillo prendido tirado en la vereda y mientras me consumo lentamente miro y miro. Estoy solo, y el reconocerlo me hace estar menos solo que los demás. Estoy solo conmigo mismo, un charlatán que no me deja en paz y me obligas siempre a pensar en más y en más. Eso no es justo. Pero yo me consumo, lenta y parsimoniosamente, hasta llegar al filtro, como todos, y ahí ya no importa más nada (como si alguna vez hubiera importado algo).

Brindis


Amistad, un devenir hacia la perfección, que poca veces se cumple, pero cuando se cumple, vos sos la perfección.

Y así, mientras todos buscan la perfección por ahí, yo siento tu sonrisa al lado, siento que nada me falta, que has completado mi ser.
Y así será amigo, nada nos falta, tenemos el mundo por delante, no dejes que lo efímero rompa una eternidad, sigamos por más.

Y aunque caiga en la obviedad de escribirte en este día y caiga en el error de elegir palabras para demostrar mis sentimientos, solo puedo agradecerte por todo. Si bien, capaz hemos faltado (por razones ajenas a nuestra amistad), el tenerte en mi mente te hace presente, te hace compartir este trago, amargo de amores y dulce de esperanzas, ¡Salud!

Y en esos brindis, siempre estarás, capaz en una nube en forma de copa.

Feliz día.

GRACIAS POR TODO ABUELO♥





Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie, pero, al mismo tiempo, tampoco permite que nadie agache la cabeza ante él. En cambio, el pordiosero a la menor provocación pide piedad de rodillas y se echa al suelo a que lo pise cualquiera a quien considera más encumbrado; pero al mismo tiempo, exige que alguién más bajo que él le haga lo mismo.
Yo solo conozco la humildad del guerrero, y eso jamás me permitirá ser el amo de nadie.



~21 de agosto de 1924 - 17 de julio de 2010~

Siempre te voy a llevar en el corazón...

4 am.

Nadie habita esta noche, sólo los taxis vacíos y yo. Nadie habita esta oscuridad, sólo tu recuerdo y yo. Algunos gatos se asustan al verme; pero luego se dan cuenta que no soy gran cosa.
Me imagino que estarás durmiendo, sin siquiera preguntarte qué es de este pobre idiota que te quiere tanto. No es que esta noche sea la primera, ya he pasado miles de noches sin vos, extrañándote, dibujándote con el dedo en mi almohada, desvelándome pensando en tu mano que estará con otra mano y tus labios que estarán con otros sueños, indiferentes a los míos.
Pero cada noche es peor, cada noche dolés más profundo y con más saña, para que una sonrisa, que a nadie engaña se pasee en esta noche vacía, llena de rocío y sin vos, empapándose con tu ausencia.


(Lo vi en mi libreta y me tenté)

Y para colmo, vos y yo

Adelantándome al futuro me encierro en tu magia, casi por desgracia. No es lo que buscamos, sino lo que tenemos, reír por no llorar, ser feliz por ser feliz.
Sabemos que algo se esconde detrás de esa mariposa y ese jardín. Puedo vivir en tu pelo, llorar en tus ojos y dormir en tu espalda, a veces reíremos con tu locura contagiosa.
Sos esos signos de preguntas que necesitamos. Sos un final abierto, lo que me contestaré en un futuro, mientras tanto sigo pensando en vos hasta rozando el piso.
Lo que es o será, una posible variedad de sentimientos se nos escapan cada ves que nos vemos, yo siento una inútil distancia, vos sentís tu hermosa arrogancia. El ego de tu belleza no deja a nadie vivo, y nos hace vivir.
Como el viento prometiendo una ilusión cada vez que suspiras, como yo queriendo ser dueño de esos suspiros, él que te haga reír, feliz, llorar y respirar. Para que vivas muriendo por mí, para vivir muriendo por vos.
Entre tantas líneas se suelen escapar verdades y sentimientos, como los tuyos en las líneas de tu mano, un amor como receta para soñar un poco mejor.
Sos como esas melodías que uno nunca quiere que se terminen, un eterno flotar de armonías. El lugar preferido de mis ojos, tal vez el único. Sos lo más irracional que puedo llegar a amar.
La patética esperanza de inclinar la balanza. Soñar que en algún error del tiempo vas a ser mía.

Y hoy solo te vuelvo a ver.

Un llamado (¿recuerdas el piso frío?)

Las palabras son solo palabras, no son mas que tus frias lagrimas, no son mas que mis frases de amor, no son nada comparado a tus ojos, son solo palabras. Palabras que hablan y no escuchan lo que dicen, solo pensar en las palabras, tus labios se mueven y pronuncian mi nombre.
Es el frio del invierno, la tristeza de estos años vacíos, lagrimas que caen al infierno y van apagando lentamente el fuego que quema mi vida. Mi alma necesita la tuya, mi cielo necesita tu sonrisa y mi boca necesita tus besos.
Escribo esto como un llamado silencioso para que vuelvas a sentarte al lado mio, si es que recuerdas el piso frío y el calor de tus labios sobre los míos.

Sol-o

Brazos caídos, rostro deprimente, quería volver a su casa inmediatamente, solo como de costumbre. Él quería ver el Sol entrar por su ventana, y pensar en ella, otra vez. Una eternidad tardó en encontrar en su pequeño bolsillo las llaves.
Al fin en su refugio, se sentía liviano con el peso de ella en su memoria, se sentía Dios con el Sol en el rostro. Preparó el café, lo revolvió, revolvió sus sentimientos, se sentó en su sillón favorito, su único sillón.
Con todas las intenciones de dejar al Sol entrar a su casa, para que dibuje sombras, a lo mejor alguna tenía la forma de ella, a lo peor alguna tenía forma de ella. El café se enfrió con su corazón, al ver esa nube, esa bendita nube tapando el Sol.

El Sol ya no estaba, pero algo raro había, la sombra de ella seguía estando, repetida a lo largo de su casa, de la ciudad, a lo largo del cielo. La taza del helado café voló a lo largo del sillón, las lágrimas rodaron a lo largo de su cara, el miedo era compañía suficiente para no sentirse solo sin el Sol.
Corría, escapaba de algo que no existía, imaginaba soluciones imposibles, tropezaba y empezaba de nuevo, pero su sombra estaba donde él estaba. Hasta su propia sombra tenia la forma de ella. Ella se convirtió en su Mundo.

Sin fuerzas para pelear, sin valentía para amar, tendrá que aprender a vivir con el miedo y esa sombra, esa radiante sombra que le hacía latir el corazón. La tristeza apareció en función, y se adueñó de su show. La amaba tanto como para echarla al olvido...

"La costumbre de no contentarse con los restos..."

Menos mal


Los días son tan largos ya…no sé si es tu ausencia o la lluvia, el reloj da menos vueltas que vos. La lámpara amarilla por demás se fusiona con los ojos verdes, y todo queda azul, azul triste.
Mi mano me pide permiso para agarrar el teléfono y llamarte, mi boca pide permiso para hablarte o en su defecto besarte (mucho), de adentro mío, quien sabe donde sale ese "no" tan áspero. ¿Quién te llevará a tu casa esta noche?...

Seguimos jugando como niños a esta "Guerra Fría", perdiendo de vista nuestros intereses, jugando a quién quiere menos a quién (antes era quien quería "más" a quién, sí antes éramos más felices), es un aire viciado, viciado de nada, de dudas o de vos. Ya casi no podes levantarte y mis brazos me piden permiso para abrazarte (fuerte), pero ese maldito "no" se entrometió de vuelta. Te pedí por única vez favores para los dos, deseos de tranquilidad y de notas armónicas en nuestros silencios, no cumpliste ni una palabra. A propósito claro.

Vos, el "no" y yo, no nos llevamos bien, así que el tiempo me guiña el ojo y me invita a irme. Mi corazón me pide permiso para quedarse...yo (iluso) esperando el "no" e irnos (mi corazón y yo), escucho un "hace lo que sientas", como desearía haber tenido un espejo en ese momento para ver mi expresión. Recuerdo esos segundos en el que me dejó, como saltó hacia vos dejando mi pecho, como te besó, como te abrazó. Mis brazos se cayeron de derrota, mis labios se cerraron de celos y me fui, con el tiempo en el bolsillo del pantalón, ese bolsillo agujereado...Y así te quedaste con mi corazón, sin quererlo.
Sentado en un cantero aceptable, solo pienso..."vos también estabas verde". Y me entrego al Mundo con una sonrisa, que pide ser alegre..."no".

Sería una buena ocasión (quizás la única) de sacarte de adentro, de ese lugar que no conozco ni ubico, de "allá", gritar tu nombre contra el viento, que éste se quiebre, que me quiebre yo y que se libre la energía que no gastamos, sería muy acorde… No creo que el cantero se enoje, que vos te des cuenta o que yo me arrepiente. Sería apropiado, necesario, inútil capaz, hermoso, necesario...Ya lo veo brazos, abiertos garganta roja, mi alma escapándose por mi piel, todo del mismo azul, mi grito rompiendo la armonía, tu nombre rompiendo las paredes, la ciudad se caería y no me importaría, ya te hubiera sacado de mí.

Ese estúpido "no" (de vuelta) y mi propia estupidez; no tendremos perdón de Dios. Menos mal (sic) que no tengo corazón ya...

El nuevo mundo


Yo era un tipo callado, que pretendía tomar de este mundo muchos sueños prestados y, me envuelvo en las cosas que hicimos en tiempos pasados de unos cantos extraños, como escritos robados. Artesano olvidado que, ahora, forja esperanzas y parece ser este su último paso. Y una voz que resuena en su mente se pasea por en medio del lago, ya está algo cansado.
Me sacudo del miedo y canto alegremente, y me acerco a las manos de unas sonrisas que quieren bailar, me balancea el viento muy dulcemente y me invita en sus brazos danzar. Quisiera ser ese artesano y reír, ser narrador con alma de héroe. Quisiera ser un mago y seguir forjando un cuento que muere en tu fantasía, en este cuento solo existe alegría.
Camino a paso de barro, entre los cantos que cuentan los ruegos del último santo, en los inicios de gestos infantes anteriores al llanto, que abrazaban tu risa y un rubor en la brisa. Ya que volábamos juntos, como cometas que surcan el cielo acariciando su encanto, ahora escribo (misteriosamente, muy hábilmente) a fuerza de copias como un roba cantos.
Escudriño el destino, que estanca la vida en su propia mente; entono el último canto, que habla de sueños que nadan ausentes. Quiero ser ese azul caballero, un príncipe con corazón de gigante, quiero ser artesano y seguir creando una esperanza llameante y una copla en contra de tanto llanto sedante...
Yo era un joven calmado que esperaba escribirte, desde esta tierra, un poema encantado, internándome hasta en tu orilla, en la que extrañamente hoy, quieres estar sola y estar muy silenciosa. Y hasta pareces dormida, en recuerdos que guardan los sueños desde la orilla, y temo que ya no despiertes y te envuelvas eterna en ausencia, en la crudeza de la demencia.
Nunca más se quebró la esperanza, la alegría hoy colma mis versos, ya no me preocupa hallarme en busca de los más tiernos besos. Hoy reafirmo mis rimas pasadas que narran la historia de tu fuerza en las flamas, quiero ser el poema que aún se acurruca en tu calma.
Ahora se hallan nuestras vistas, para cazar esperanzas en melodías de tardes inciertas y que la ternura se asome hasta tu puerta. Renuncia de una vez a esa ausencia, la dulzura se cuela por esa rendija entreabierta y te invita a soñar.
Estando cerca de tu casa, yo quiero estar a tu lado en estas horas tan bellas, y al fin entrar y cenar contigo a la luz de las velas, dejando este mundo y acariciando el nuevo mundo.

El simple hecho de moverse


Viajar para escapar, o quizás solo por el simple hecho de moverse. Un ómnibus para evitar manejar, el lado de la ventanilla por suerte.
Atrás había dejado recuerdos, momentos y tiempo, mucho tiempo. Veía el largo e interminable campo como si nunca lo hubiese visto, cada animal que veía lo hacía sentir menos solo, mientras se apretaba bastante fuerte el pulgar derecho con la mano izquierda.
Varias veces se sorprendía riéndose solo, disimulaba y se ruborizaba con suma elegancia. Su compañero de asiento, un jubilado que viajaba por placer, o por el simple hecho de moverse también, apenas sabía de su existir.

Él se perdía en la ventana, como si fuera su único mundo. Parecía que fuera y viniera a través del vidrio tembloroso y grueso, lo traspasaba una y otra vez con esa mirada, oscura, espesa, casi preciosa. También notaba su casi invisible reflejo. Era él y la ventana, dejando al resto del ómnibus reducido a materiales de adorno.
Así viajaba, así miraba, hasta que se durmió. Apoyando su cabeza en el vidrio, como si fuera una nube. Una mueca que parecía ser alegre y divertida, decía bastante tímidamente que mientras viva, nunca la iba a poder olvidar (del todo).
Sabiendo que alguna vez se encontraron y pasó lo que pasó, por el simple hecho de moverse.

Y el corazón se me sale de putas para festejar.

PA- Ciencia.




Soy una paciencia. Como paciencia pienso, con mi actitud de paciencia te espero. A lo largo y profundo del tiempo, a lo ancho del lugar. No hay vacío existencial que tu vida no pueda llenar.
Como paciencia existo, invisible para apurados, común para pacientes, anormal para los locos. Y en la paciencia está la incertidumbre de la confianza. Las horas son el mejor disfraz para nuestros miedos.

Ir y venir. Paciencia deambulante, paciencia inquieta. Es recordarte y hacer una triste morisqueta. ¿Dónde quedó lo mejor que tenía para dar?, ¿quién me lo sacó?, ¿donde lo escondí?. Como paciencia pienso que es solo cuestión de tiempo. Espero el timbre del recreo, como paciencia te veo.

Asomándote varias veces, te me hacés irresistible. Como paciencia te deseo. Es dejar pasar la vida para que otro la agarre, una generosidad masoquista. Destruirse como paciencia.
No caminé tanto para volver, como paciencia creo en milagros. Sentado bajo tu sombra, viendo las sonrisas escurrirse en el berdín de la vereda. Como paciencia te extraño. Como paciencia te grito... callado.

El muro que crece entre ambos. Como paciencia te amo. Como paciencia te olvido. Como paciencia me miento.

De algún sueño vamos a salir/Silbando una ilusión

(No por mucho)

Y vos que pensaste que te había olvidado, no, ¿no? Entre risas y enojos me abrazó tímidamente, confundiendo el pacto que habíamos hecho. Mi brazo casi por inercia rodeó su cadera, mi alma casi por necesidad rozó el cielo.
¿Cuanto duraría ese momento hasta que alguien lo arruine?, mejor no pensarlo y abrazarte más fuerte, y un poco más fuerte cuando intentes decirme algo.
Los enojos quedaron a un lado por esa vez, pero siempre volverán, hasta que cambiemos, hasta que cambiemos…

- ¿Me querés? - preguntaste tímidamente y soltaste tus brazos de mi espalda y me miraste con una tristeza bastante bella. Mi brazo se vio obligado a soltar tu cadera y mi alma a volver, muy a su pesar, a mi cuerpo.
- No es lo que importa ahora – contesté en tono seco y lúgubre, pero mientras veía sus ojos mojarse y antes de que caiga alguna lágrima...- Pero no te quiero, te amo.

¿Que consecuencias tendrían esas palabras?, no lo sé, un error casi necesario y brutalmente sacado de mi cuerpo. Levanto un minuto la vista de tus ojos para ver la hora, y solo pensar que mientras más tiempo pase, más besos tendré que enterrar en nuestro jardín que nunca habitaremos.

Todavía confundida por mi respuesta, trataste de abrazarme, pero te arrepentiste a mitad de camino. ¿Por qué? Siempre dejamos la llave medio puesta en nuestra futura casa. Un futuro muy feliz nos esperaría en mi imaginario, pero ¿por qué?

Quietos como niños tímidos en medio del centro y sus luces, pensando – sí, pensando –que hacer y dejando atrás sentimientos. Y todavía mi mirada sigue perdida en tus ojos y sus luces. Ambos sabemos lo que fué, pero nadie apuesta a un "lo que será". Mi mano te acaricia el pelo detrás de la oreja y mis labios se sellan sin decir nada.

Tus ojos todavía no se secaron, y te vas alejando. ¿Donde?, quien lo sabe. Pero te arrepentiste a mitad de camino.







Un mundo maravilloso

Oh, que te ha pasado viejo amigo, te has regalado al mejor postor, que cambiado estás, apenas reconozco esa llama que me atrapaba de tus ojos, ligeramente reconozco aquel con el que me identificaba.

Si tan solo pudiera romper esa cápsula que te han puesto, si quebrara esa fortaleza de idiotez que cubre esa alma tan noble y tierna…
Pero no, no puedo, al menos hoy no. Si, viejo amigo, estoy cansado, el mundo me desgastó, y no sé porqué luchar, tengo en claro que no lo haría por esa clase de artefactos multiusos en la que te estás convirtiendo, esa especie que involucionó del resto.

Sí, mi sombra ya gris, muestra mis brazos caídos y mi cabeza gacha, solo me queda la parte de mí que no se fue con los amores que me obstaculizaron el camino, esta versión desmejorada de aquel niño lleno de esperanzas que fue alguna vez, hace mucho tiempo.

Muy a pesar, debo admitir que esta rutina me atrapó en su telaraña y ya no quiero salir, ya me han robado la imaginación en algún barrio oscuro y sombrío, ya me han robado la dignidad en alguna capital brillante y fría, sí, solo queda esto que se esfuerza en escribir estas palabras, sin entregarme a alguna caja boba o un ruin placer desalmado.

Pues sí amigo, ojala pudiera decirte hasta luego…

carta para alguna persona que no tenga nada para hacer(punto)



Declaro ante los siguientes leyentes mi severo caso de inutilidad(coma) cansancio(coma) y saturación con la ciudad(punto) Atribuyo a esas cuestiones mi gigante idiotez (subrayado y en negrita) y(coma) sobre todo(coma) la existencia de Ella(punto)
Así que sin más rodeos exijo una pronta solución a mi dificultad que me acarréa grandes dolores en la zona pectoral(punto) Mis condiciones son claras(dos puntos) o nos volvemos una misma persona o uno de los dos debe desaparecer inmediatamente(subrayado y en negrita) de la vida del otro(punto)

Sin más motivos para escribirles(coma) los saluda atenta y respetuosamente(dos puntos)



Un boludo importante(punto)

Mademoiselle

Será tiempo que no nos vendamos como un producto, sino como una llave. Una llave para escapar de algo que no sabemos pero que sufrimos todos. Algo que todos escupimos por los ojos en medio de la calle y hace resbalar a otra persona. Será tiempo que no nos vendamos ni siquiera, que nos regalemos. Que nos regalemos no por caridad, ni por solidaridad. Por felicidad. Por el más simple y puro deseo de entregarse a una persona, al menos por un rato. Compartir esta vida al menos por un intervalo de minutos, días, horas, o que-sé-yo, inquietos. Ponerle gusto a las cosas y colores a la estupidez. Será tiempo de callarse la boca y mirar más. Callarse la boca y escuchar el silencio, que tiene mucho para decir. Mirar y crear, para luego re-crear en, ahora sí, palabras que construyan sonrisas, abrazos, besos, sexo. Palabras que todos queremos oír pero no nos animamos a decir. Querer porque así lo sentimos, no por pura insuficiencia, por una soledad incómoda, por un yo interno que nos quiere matar. Querer porque queremos, y dejar los deberes a los tarados. Guardar las leyes detrás de un vidrio y sólo usarlas en caso de emergencia. Empezar una dictadura de buenas intenciones. Des-etiquetar el Mundo. No querer ser como dios, porque dios no existe. Dejarle el estrellato a las estrellas, apagar las luces y dejar el circo a un lado. Caminar más, de la mano, de la cintura, del recuerdo, de la sonrisa de alguien.

Lástima que nadie tiene tiempo. Lástima que tengo bolsillos flacos, un corazón con la bragueta abierta y una humildad extrovertida. Suerte que te tengo, no siempre, no atada, no encadenada, solo sé que te tengo. Y nos comemos con la vista, nos saboreamos con la boca y nos tragamos con las manos, en cada caricia, en cada roce, el Mundo no duele. Y te espero acá, en esta danza de cucharas y humo. En esta taza, este bar, que se ilumina al verte cruzar la puerta. Porque no somos más que estas manos que juguetean sobre la mesa, que estas miradas que ya se están besando.

Y...

Y ya no importa nada. Nadie va a tocar el timbre, porque lo sé. Y lo quiero así, tal vez.

Ya tiré todas las flores de mi balcón, apagué las luces y desconecté el Mundo. Son los minutos de vigilia antes del llanto. Cosa hermosa. Cosa triste.
Porque vos me viste y no sentiste lo que yo quería. Porque tu Dios te dejó andar armoniosa y divina entre las mierdas como yo. Porque sos tan efímera y profunda como un beso, una mirada, un cigarrillo o un “te quiero”. Lo peor es que sabés donde perderme pero no donde encontrarme.

Ya no importa, el llanto removerá todo, hasta que se acumule devuelta la humedad suficiente en los recuerdos para volver aquí, con un cuadro viejo, una oscuridad abrasadora, un pañuelo usado, un reloj roto en el piso y otro pañuelo usado, que escribe estas palabras como un idiota.

Aunque a nadie ya le importe





Primer posteo en el blog, dejemos que el les explique parte de mis sentimientos con esta gran canción...