Un mundo maravilloso

Oh, que te ha pasado viejo amigo, te has regalado al mejor postor, que cambiado estás, apenas reconozco esa llama que me atrapaba de tus ojos, ligeramente reconozco aquel con el que me identificaba.

Si tan solo pudiera romper esa cápsula que te han puesto, si quebrara esa fortaleza de idiotez que cubre esa alma tan noble y tierna…
Pero no, no puedo, al menos hoy no. Si, viejo amigo, estoy cansado, el mundo me desgastó, y no sé porqué luchar, tengo en claro que no lo haría por esa clase de artefactos multiusos en la que te estás convirtiendo, esa especie que involucionó del resto.

Sí, mi sombra ya gris, muestra mis brazos caídos y mi cabeza gacha, solo me queda la parte de mí que no se fue con los amores que me obstaculizaron el camino, esta versión desmejorada de aquel niño lleno de esperanzas que fue alguna vez, hace mucho tiempo.

Muy a pesar, debo admitir que esta rutina me atrapó en su telaraña y ya no quiero salir, ya me han robado la imaginación en algún barrio oscuro y sombrío, ya me han robado la dignidad en alguna capital brillante y fría, sí, solo queda esto que se esfuerza en escribir estas palabras, sin entregarme a alguna caja boba o un ruin placer desalmado.

Pues sí amigo, ojala pudiera decirte hasta luego…