Souvenir
Esta tristeza,
tan mía,
pero tan tuya
que estoy ofreciendo.
Esta paloma herida
que ninguno quiere sostener,
que nadie quiere alimentar,
y que cada vez
se acostumbra más
a la palma de mi mano.
Qué hacer con esta tristeza
que me regalaste entre noches
sin amaneceres
y borracheras sin alcohol.
Entonces amor,
desde tu ausencia sin exilios
y tus discursos sin memoria
no me ayudarás a saber
qué me queda puro,
qué hay dentro de mí
que no te nombre,
si hasta esta tristeza
que es tan mía,
es tuya.