Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie, pero, al mismo tiempo, tampoco permite que nadie agache la cabeza ante él. En cambio, el pordiosero a la menor provocación pide piedad de rodillas y se echa al suelo a que lo pise cualquiera a quien considera más encumbrado; pero al mismo tiempo, exige que alguién más bajo que él le haga lo mismo.
Yo solo conozco la humildad del guerrero, y eso jamás me permitirá ser el amo de nadie.
~21 de agosto de 1924 - 17 de julio de 2010~
Siempre te voy a llevar en el corazón...