Sé que algún día voy a dejar de escribir. Me voy a rendir, a tirar la toalla. Voy a estar tan harto de que te interpongas en el medio de cada poema, de cada verso. Que seas la protagonista de cuentos, novelas y hasta de cosas que nunca voy a escribir. En toda palabra está tu nombre, sólo que no lo ves.
Y será tu terquedad lo que no te deja verte en mis palabras, como no pudiste verte en mis ojos o en aquella esquina. Compartimos tantos cafés, tantas lunas, tantos tantos, que la vida no supo achicarse para uno solo y se desprendió de nosotros, dejándonos a nuestra suerte.
Y así lo ves, este texto y este escritor que ya se cansaron de vos no pueden con su genio, y le terminan regalando a esa mirada que no te reconoce, este híbrido inútil; y que te extraña tanto.