Instrucciones para fracasar.

Fracasar no es tan fácil como parece. Tampoco tan difícil. Es ese punto intermedio lo que resulta complejo de alcanzar. Pero no desespere, memorizando estos humildes pasos podrá alcanzar el fiasco que usted tanto desea. Consejo de narrador (y amigo, si quiere): no revele ni divulgue este instructivo a todo el mundo, no sea cosa de avivar giles y le roben su fracaso.

Para comenzar es importante mentalizarse para el éxito, dejar atrás cualquier remota oportunidad de que se pueda fracasar (aunque suene contradictorio). Una vez preparado empiece a proyectarse qué hacer con esa conquista; imagínese dichoso de la victoria, despreocupado, suelto. Haga planes a futuro, telefonee amigos, familiares, a quién quiera y cuéntele qué tan bien le va a ir en la vida. Después comience algún borrador del plan para conseguir eso a lo que usted ya sabe conseguido, con tranquilidad, distensión, no sea cosa de arruinar todo por ansioso si usted ya sabe que el éxito va a venir hacia usted. Más cerca de la fecha confíe en su suerte. Si no la tiene, invéntese una.

Ahora llega el paso más difícil: el día antes del objetivo (ya sea amoroso, económico, ocioso, etc.) complete el plan, la estrategia. La adrenalina siempre ayuda a hacer bien el trabajo. En momentos de duda o desesperación no olvide a su suerte y, además, usted ya sabe que es el éxito el que no puede vivir sin usted y no al revés. Duérmase temprano y hasta si quiere deje cabos sueltos, nada viene mejor que estar descansado e improvisar. El día “d” verá los resultados, no solo logrará el fracaso en su objetivo sino también en la reputación que sus allegados tengan de usted. Una vez finalizado deje reposar la desilusión conseguida dos días aproximadamente, sino luego será difícil de remover del recipiente.

Así que recuerde, siempre que quiera fracasar confíe en su carencia de errores, en su cuasi divinidad, total siempre hay quienes juegan sucio y trabajan laboriosamente para conseguir algo. Pobres, ellos se lo pierden.